Preguntas frecuentes

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La sensibilidad dental es muy frecuente e incómoda y se manifiesta al comer alimentos fríos, calientes o ácidos, incluso al respirar aire frio. Esta se origina por varias causas, como la retracción de las encías o el desgaste del esmalte. Para tratar hay que disminuir o eliminar su posible causa: caries, rechinamiento (bruxismo), gingivitis (enfermedad de encías), cepillado agresivo o consumo de bebidas carbonatadas o ácidas, aunque a veces puede ser transitoria después de una limpieza dental o un blanqueamiento. Es importante un buen diagnóstico por parte del dentista para determinar la causa y el tratamiento adecuado que te ayude a recuperar la tranquilidad de comer lo que quieras.

Cada vez son más frecuente alteraciones en la boca que, sin saberlo, son debidas a la constante tensión y ansiedad con la que vivimos estos días. Muchísimas personas tienen dientes desgastados y más cortos que antes, dientes que se han movido de posición y cambian nuestra estética y nuestra correcta mordida, ruidos en la mandíbula al abrir y cerrar la boca, dolores de cabeza, de oídos, de cervicales o molestias al masticar o bostezar. Todos estos síntomas podemos diagnosticarlos a tiempo y evitar males mayores instruyéndote según tu caso, y usando una férula de descarga confeccionada por la doctora Fernández. Este aparato ayudará a evitar la terribles consecuencias de no parar a tiempo el llamado “bruxismo” cuyo origen es en el 90% de los casos causados por el estrés. La ansiedad puede llevarnos a cambiar nuestra dieta y nuestros hábitos de higiene bucal, lo cual pude llegar a afectar nuestras encías que son muy sensibles. También pueden aparecer pequeñas úlceras en la boca debido a los nervios las cuales son muy molestas. Es importante ir al dentista para minimizar estos efectos en tu boca, bien para prevenirlos o para tratarlos, así como también se deben usar técnicas de relajación diarias que ayuden a bajar tu nivel de ansiedad.

Las limpiezas eliminan tanto las bacterias como el sarro y es fundamental para mantener la salud de tu boca. Con las técnicas utilizadas hoy en día no es posible que se dañe el esmalte y es necesario que te mantengas libre de placa bacteriana y sarro.

Con un buen diagnóstico, buenos implantes y estando en manos expertas, el 99% de los implantes colocados no debería fallar en los primeros 2 meses, pero su éxito también depende de la higiene y cuidados del paciente, de lo contrario podrían perderse por infección y/o por fuerzas excesivas como el rechinamiento (Bruxismo) tan frecuente hoy en día, por lo que la corona sobre el implante se sobrecargarían y podría afectar el hueso de alrededor del implante, pudiendo ser la causa de la pérdida de un implante. Si se controlan todos los factores anteriormente expuestos, el éxito de los implantes está prácticamente garantizado y es muy fácil controlarlos con una buena instrucción y vigilancia por parte de tu dentista.

Además de la estética, la ortodoncia evita daños futuros a nivel dental, óseo y muscular/articular así como tejidos que rodean la boca. La ortodoncia también alinea correctamente los dientes con respecto a estas estructuras consiguiendo una armonía funcional y nos procura una correcta mordida.

Tus carillas se mantendrán sin despegarse y no pasarás un mal rato si evitas hábitos como morder con los dientes hilos, uñas, tapas, tapones o cualquier otro objeto, ya que al ejercer más fuerza, éstas podrían saltar o romperse. Del mismo modo, si rechinas los dientes, según el caso, podrían no recomendarse las carillas. El esmalte de los dientes, así como algún tipo de carillas, se pueden manchar con alimentos que contengan colorantes fuertes como el café, infusiones (té, manzanilla, etc.), el chocolate y vino tinto entre otros. El tabaco, debido al alquitrán, es un gran enemigo no únicamente de tu salud general, sino también de tus dientes, carillas y de tu sonrisa.

Podemos completar el cuidado de nuestros dientes también con lo que comemos. Hay alimentos que, si bien no blanquean los dientes (por no tener propiedades blanqueantes) sí que pueden aportar elementos y condiciones bucales que ayuden a mantener el blanco tu dentadura. Por ejemplo, tal como es sabido, la leche, el queso y todos los productos lácteos aportan calcio y otros nutrientes que mineralizan el diente, manteniéndolo blanco. También comer una manzana, un apio o zanahoria crudos permite el arrastre de la placa bacteriana y de pigmentos superficiales que se depositan en nuestros dientes, generando un aspecto más amarillento (como el café, el té, el vino tinto o el chocolate). Con la abrasión mecánica de algunos de estos alimentos podemos ayudar a eliminar dichos pigmentos. Las naranjas, como otros cítricos que contienen vitamina C, ayudan a eliminar también capas de pigmentos de forma natural y además a la salud de las encías. Los frutos secos ricos son en magnesio y otros elementos y permiten que aumente tu flujo salival, siendo la saliva sin duda el mejor de los mecanismos naturales de limpieza de tu boca.

Es importante que después de cada comida limpies con una gasa estéril las encías de tu bebe, aunque aun no le haya salido ningún diente ya que las bacterias siempre están presentes y pueden causar infecciones. Evita darles durante la noche, cuando sea posible, el biberón de leche o de agua y azúcar para evitarles las caries frecuentes de los lactantes. Apenas aparezcan los primeros dientes entre el 5º y 8º mes de vida, debes cepillárselos. En esta etapa pueden presentar síntomas como poco apetito, irritabilidad, fiebre, diarrea y hasta enrojecimiento alrededor de los labios (debido al exceso de saliva).

Cepillarnos en exceso puede producir desgaste del esmalte y daño en las encías debido a la abrasión de las pastas dentales y del cepillo. Cepillarnos 2 o 3 veces al día correctamente (como nos enseñe nuestro dentista) con la técnica adecuada es suficiente. El cepillo debe ser de cerdas suaves o medias para que la limpieza no sea brusca.

Evitar cepillarse cuando sangran las encía por creer que la limpieza es la causa del sangrado es un mito que debemos eliminar ya que, por el contrario, se agravará la situación. El sangrado generalmente lo producen bacterias que están en la boca y que inflaman las encías, si no las eliminamos se empeorará el problema. Ir a tu dentista para determinar la causa del sangrado y eliminarla es algo que no se debe postergar. También el sangrado puede aparecer en mujeres embarazadas por inflamación de las encías debido a cambios hormonales, por lo que la limpieza de los dientes es un gran aliado para sobrellevar esta condición.

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